Contradicciones en las críticas del viaje de AMLO a EE.UU.

07 julio 2020   12:03 PM | Por redacción
En el marco de la próxima visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a su homólogo estadounidense Donald Trump, resulta importante analizar la importancia de la relación bilateral entre México y el vecino del norte, así como desmontar algunas mentiras sobre las implicaciones de dicho encuentro.
Contradicciones en las críticas del viaje de AMLO a EE.UU.

Desde la llegada del tabasqueño al gobierno mexicano, ambos países no solo han mantenido una posición respetuosa sobre las políticas internas, sino que además han buscado mejorar las relaciones, como lo ejemplifica la actualización del Tratado comercial entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC).

“Si tenemos buena relación con el gobierno de Estados Unidos, vamos a evitar que hayan malos tratos. Mis críticos, nuestros adversarios, hablan de cómo voy si se ha ofendido a los mexicanos. Yo quiero decirle al pueblo de mi país que en el tiempo que hemos estado ha habido una relación de respeto no solo al gobierno, sino al pueblo en general”, expuso el mandatario mexicano.

 

Sin embargo, la oposición ha demeritado los principios más elementales de la diplomacia, tratando de posicionar la idea de que esta visita representaría un sometimiento de López Obrador, ante el presidente estadounidense.

 

Enrique Krauze, por ejemplo, publicó en The New York Times un texto que ha sido fuertemente cuestionado por la opinión pública, pues, entre otras cosas, equipara “la recepción de un presidente a un candidato, como entonces hizo Peña, con el encuentro de dos mandatarios en ocasión de la entrada en vigor de un importante acuerdo comercial”, según la réplica de Gibrán Ramírez.

 

“Sobresale, igualmente sin sorprender, que Krauze pase como cosa menor la cooperación directa de diversos presidentes con servicios de inteligencia estadunidenses, o que olvide algunos episodios de colaboración subordinada durante la Guerra Fría; que pase por alto la estrategia de combate al narco, casi absolutamente subordinada a los intereses de Estados Unidos y con funestos episodios a cuestas, como los ocasionados por la operación Rápido y Furioso o la masacre de Allende, una de las peores de la guerra contemporánea en México, desencadenada por una operación antidrogas de Estados Unidos”, agregó el doctor en Ciencia Política, en su columna publicada en Milenio.

 

Por su parte, Ricardo Peralta Saucedo establece una interesante comparación con la relación entre otros presidentes de ambos países en el pasado. “Benito Juárez y Abraham Lincoln fueron contemporáneos, ambos se preocuparon por la construcción y continuidad de la democracia mientras sus países aún eran muy jóvenes”, menciona en el texto “Buena vecindad presidencial”.

De igual forma, habla de Lázaro Cárdenas y Franklin D. Roosevelt, Adolfo López Mateos y John F. Kennedy, citando algunos de sus acuerdos, decisiones y actos, que ayudaron a mantener un vínculo cordial entre las dos naciones.

 

“Es cierto —y vale la pena recordar— que existen agendas pendientes en materia de seguridad y migración. Sin embargo, ambos países continúan con la tradición que los ha caracterizado; esto es, el ánimo genuino de construir acuerdos y espacios para dialogar, esto siempre —y sobre todo— con el respeto máximo de la soberanía de cada país”, subraya.

 

Según diversas versiones periodísticas, en el primer viaje internacional del presidente López Obrador, se plantea que éste llegue a Washington el día martes 7 de julio, en vuelo comercial.

En la Casa Blanca, se daría la primera reunión entre el mandatario mexicano y Donald Trump. Posteriormente, ofrecerían la lectura de un comunicado conjunto y posiblemente una rueda de prensa.

También ha trascendido la opción de una cena con López Obrador, Trump y empresarios de ambos países. 

Con respecto al miércoles 8 de julio, se estima que ambos presidentes visiten tanto el Monumento a Benito Juárez como el Monumento a Abraham Lincoln. Y finalmente, el jueves 9 de julio, el tabasqueño regresaría a México.

Cabe recordar que, entre las prioridades del T-MEC, se busca desarrollar esquemas que impulsen de manera permanente la competitividad regional, considerando los desarrollos tecnológicos, el funcionamiento de las cadenas de valor, la mejora de esquemas logísticos y la facilitación de los intercambios comerciales.

La modernización del TLCAN debe orientarse a fortalecer la competitividad de México como plataforma de producción y exportación, promoviendo una mayor participación de más industrias y empresas del país en las cadenas globales de valor y fortaleciendo la proveeduría regional”, detalla un comunicado del Gobierno Federal sobre el T-MEC.